La ola de calor que atraviesa Italia volvió a poner al Parmigiano Reggiano en el centro de la conversación, pero esta vez por una ola de desinformación que comenzó a circular en redes sociales.
Distintas publicaciones aseguraron que las altas temperaturas estaban provocando una “gran crisis del parmesano”, con riesgos tanto para las ruedas en maduración como para los bancos que las utilizan como garantía de préstamos.
Sin embargo, desde las instituciones vinculadas a la producción y almacenamiento del queso aclararon que las condiciones de conservación siguen siendo adecuadas y que la producción actual no está en riesgo.
El calor sí está generando mayores costos y puede afectar la producción de leche, pero no existe, según las fuentes citadas, una amenaza inmediata sobre las cientos de miles de ruedas almacenadas.
El “banco del queso” sigue funcionando con normalidad
Uno de los protagonistas de la historia es Magazzini Generali delle Tagliate (MGT), vinculado a Credito Emiliano y especializado desde 1953 en almacenar ruedas de Parmigiano Reggiano durante su proceso de maduración.
El sistema permite que los productores utilicen el queso como garantía para acceder a financiamiento mientras esperan que complete su período de maduración y pueda comercializarse.
Actualmente, MGT gestiona alrededor de 500.000 ruedas, con un valor estimado de aproximadamente 300 millones de euros.
El director general de la organización, Giancarlo Ravanetti, aseguró que los almacenes continúan funcionando normalmente y que las condiciones de temperatura y humedad necesarias para la maduración están garantizadas.
El calor elevó 30% el consumo energético
Donde sí aparece un impacto concreto es en la factura energética.
Ravanetti indicó que el consumo necesario para mantener refrigeradas las instalaciones aumentó alrededor de 30% debido a las temperaturas extremas.
Aun así, sostuvo que esto no representa un riesgo para las operaciones ni para las ruedas almacenadas.
La empresa viene realizando inversiones para reducir esa vulnerabilidad, entre ellas la renovación de equipos, mejoras en el aislamiento y la instalación de sistemas fotovoltaicos con una capacidad de 1,5 MW.
La estrategia apunta a sostener las condiciones ambientales necesarias para una maduración que puede extenderse durante años.
Hasta 40 meses de maduración
El Parmigiano Reggiano se produce bajo estrictas normas en Emilia-Romaña y zonas autorizadas del norte de Italia.
El queso necesita un período mínimo prolongado de maduración, que puede ir desde 12 meses hasta 40 meses o más, dependiendo del producto.
Por eso, controlar temperatura y humedad es fundamental.
Las altas temperaturas exteriores obligan a utilizar con mayor intensidad los equipos de climatización, pero los almacenes están diseñados precisamente para mantener estables esas condiciones independientemente del clima.
El verdadero riesgo está en las vacas
El punto donde la ola de calor puede generar mayores consecuencias se encuentra antes de la elaboración: la producción de leche.
El consorcio del Parmigiano Reggiano reconoció que el estrés térmico puede provocar caídas de hasta 10% en el volumen producido por las vacas.
El calor reduce el consumo de alimento de los animales y puede afectar su bienestar, con consecuencias sobre el rendimiento productivo.
Para limitar estos efectos, muchas granjas utilizan ventiladores y sistemas de refrigeración.
Además, alrededor del 70% de las vacas que producen la leche destinada al Parmigiano Reggiano recibe forraje seco, una estrategia que ayuda a reducir la dependencia inmediata de los pastos durante períodos de sequía.
No hay una crisis de abastecimiento
Pese a esas dificultades, el consorcio aseguró que la producción actual de Parmigiano Reggiano no se encuentra amenazada.
El impacto del calor se traduce por ahora en mayores necesidades de refrigeración, gastos energéticos adicionales y presión sobre la producción primaria.
Pero eso es diferente a afirmar que las ruedas almacenadas estén deteriorándose o que exista riesgo para las entidades financieras que las custodian.
Calor extremo, costos reales y rumores exagerados
La situación muestra una diferencia importante entre un problema real y una interpretación exagerada en redes sociales.
El calor extremo está afectando a la cadena: aumenta el costo energético de los almacenes y puede disminuir el volumen de leche producido.
Sin embargo, las ruedas continúan bajo condiciones controladas y la estructura de almacenamiento sigue funcionando normalmente.
En otras palabras, el cambio climático representa un desafío creciente para la producción del Parmigiano Reggiano, pero no existe actualmente la “gran crisis del parmesano” que algunas publicaciones difundieron en redes sociales.
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