El sector lácteo colombiano atraviesa un escenario de contrastes. Mientras algunos indicadores muestran una recuperación gradual de la actividad, miles de productores continúan enfrentando un problema estructural: el precio que reciben por su leche sigue sin reflejar plenamente los costos de producción ni las condiciones reales del mercado.
Según un análisis presentado ante el Consejo Nacional Lácteo y difundido por Fedegán, el acopio formal alcanzó en 2025 los 3.449 millones de litros, con un crecimiento del 2,7% respecto al año anterior. Durante los primeros meses de 2026 la recepción de leche se mantuvo estable, impulsada principalmente por las regiones lecheras más importantes del país.
Más acopio y menos inventarios
De acuerdo con Ricardo Arenas, coordinador de cadenas de carne y leche de Fedegán, departamentos como Antioquia, Boyacá, Cundinamarca y Nariño continúan liderando el crecimiento del acopio nacional, compensando parcialmente las caídas registradas en otras regiones.
A este escenario se suma una reducción significativa de los inventarios de leche en polvo, que descendieron hasta 10.443 toneladas en abril de 2026, generando espacio para un mayor acopio de leche nacional sin presiones inmediatas sobre el mercado.
Además, los indicadores de consumo y manufactura muestran una recuperación gradual, aportando señales positivas para la cadena láctea.
El precio sigue siendo el principal reclamo
Pese a la mejora de algunos indicadores, el precio pagado al productor continúa siendo el principal punto de conflicto.
Según Fedegán, el valor promedio abonado por la industria durante los primeros meses de 2026 se mantuvo prácticamente estable frente al cierre de 2025, mientras los costos de producción siguieron aumentando por factores como el incremento del salario mínimo, los combustibles y los impuestos prediales.
Buena parte de las variaciones en el ingreso de los productores dependen además de bonificaciones voluntarias otorgadas por las empresas procesadoras, un componente que responde a decisiones comerciales y no a mecanismos automáticos vinculados al mercado.
Desde el sector productivo consideran que esta situación limita el poder de negociación de los ganaderos, quienes continúan absorbiendo buena parte de los riesgos climáticos, sanitarios y productivos de la actividad.
Importaciones en aumento
Otro factor de preocupación es el fuerte crecimiento de las importaciones lácteas.
Durante el primer trimestre de 2026, las compras externas aumentaron un 72,4% respecto al mismo período del año anterior, impulsadas principalmente por el ingreso de leche en polvo entera y descremada.
La apreciación del peso colombiano y la entrada en vigor del arancel cero para productos lácteos procedentes de Estados Unidos mejoraron aún más la competitividad de los productos importados frente a la producción local.
En paralelo, las exportaciones lácteas colombianas registraron una caída cercana al 19%, reflejando una menor competitividad en los mercados internacionales.
Un desafío para toda la cadena
Para Fedegán, la recuperación de la manufactura, la disminución de inventarios y el mayor dinamismo del consumo representan señales alentadoras, pero insuficientes para resolver los problemas estructurales que enfrenta el productor.
La entidad considera que el principal desafío sigue siendo construir una cadena más equilibrada, donde el crecimiento de la producción y del mercado también se traduzca en una mejor remuneración para quienes producen la leche.
Mientras tanto, los productores reclaman políticas públicas que fortalezcan la competitividad nacional frente al aumento de las importaciones y mecanismos que permitan una distribución más equitativa del valor generado dentro de la cadena láctea.
Fuente: Contexto Ganadero
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