Aunque los resultados productivos y económicos son contundentes, el riego continúa siendo una tecnología de baja adopción en la lechería uruguaya. Esa fue una de las principales conclusiones de la jornada “Experiencias de Riego”, organizada por la Mesa Coordinadora de Campos de Recría en Trinidad, donde productores, técnicos e investigadores compartieron datos acumulados durante más de una década de trabajo.
La directora del Sistema Lechero del INIA, Sofía Stirling, recordó que los últimos datos disponibles muestran que apenas el 5% de los sistemas lecheros pastoriles del país utilizan riego. La cifra contrasta con realidades como Nueva Zelanda y Australia, donde más de la mitad de los establecimientos incorporan esta herramienta para sostener altos niveles de productividad.
Según INIA, los sistemas con riego permiten aumentar la carga animal, mejorar la producción de forraje y elevar los ingresos de capital. Sin embargo, la expansión de esta tecnología sigue siendo limitada y uno de los principales obstáculos continúa siendo el acceso al financiamiento.
Uno de los casos más representativos fue presentado por la Sociedad de Productores de Leche de Florida, que acumula ocho años de experiencia bajo pivote central. Allí, los cultivos de maíz bajo riego alcanzaron rendimientos promedio de 13.137 kilos por hectárea frente a 4.540 kilos en secano, mientras que los márgenes económicos superaron ampliamente a los sistemas sin riego.
A pesar de estos resultados, Andrés Barreira, gerente de la gremial floridense, reconoció que la adopción sigue siendo mínima. “Pasaron ocho años y no logramos convencer a nadie”, señaló durante la jornada, reflejando la preocupación de buena parte del sector.
Experiencias similares fueron presentadas por productores de San Ramón, la Asociación Nacional de Productores de Leche (ANPL) y la Sociedad de Fomento Rural La Casilla, donde los sistemas irrigados lograron multiplicar la producción de forraje y mejorar la estabilidad de los sistemas frente a eventos climáticos extremos.
Desde INIA remarcan que el desafío no pasa únicamente por utilizar agua para atravesar períodos de sequía, sino por integrar el riego como una herramienta permanente de intensificación productiva. En ese sentido, los especialistas consideran que Uruguay aún tiene un amplio margen de crecimiento para acercarse a los niveles de productividad observados en otros países exportadores de leche.
Mientras tanto, el consenso entre productores y técnicos parece claro: los beneficios están demostrados, pero sin herramientas de financiamiento más accesibles y una estrategia de expansión más agresiva, el riego continuará siendo una tecnología de nicho dentro de la lechería uruguaya.
Fuente: Tardaguila
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