La producción artesanal de quesos en Perú busca dar un salto en calidad y valor agregado. Más de 2.000 productores de leche y 87 plantas queseras participan actualmente de ProLácteos, una iniciativa que combina mejoras sanitarias, asistencia técnica, capacitación y herramientas comerciales.
El proyecto, ejecutado por Agromercado bajo el liderazgo del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), desarrolla acciones en Cajamarca, La Libertad, Junín, Ayacucho y Arequipa.
Hasta julio, la iniciativa alcanzaba a 2.099 productores, con el objetivo de trabajar sobre toda la cadena: desde las condiciones en las que se produce la leche hasta la transformación en quesos capaces de acceder a mercados de mayor valor.
La calidad empieza en la producción de leche
Uno de los principales ejes de ProLácteos es mejorar las condiciones sanitarias de los establecimientos que abastecen de materia prima a las queserías.
En coordinación con el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa), se realizaron pruebas para detectar tuberculosis y brucelosis bovina en 285 unidades ganaderas, que en conjunto reúnen más de 3.000 animales.
El trabajo sanitario se complementa con capacitación en alimentación, higiene, buenas prácticas de ordeño y manejo de los animales.
La estrategia apunta a reducir los riesgos de contaminación desde la obtención de la leche y, al mismo tiempo, mejorar las condiciones de la materia prima que posteriormente ingresa a las plantas artesanales.
Casi 20.000 horas de asistencia técnica
La magnitud del programa también puede observarse en el acompañamiento técnico.
Hasta julio se habían realizado 106 capacitaciones y 19.793 horas de asistencia técnica.
De ese total, 11.196 horas estuvieron destinadas a los establecimientos productores de leche y otras 8.597 a las plantas artesanales de quesos.
En las fábricas, el trabajo incluye Buenas Prácticas de Manufactura, procedimientos de higiene y saneamiento y mejoras en las técnicas de elaboración.
Uno de los objetivos es que las plantas beneficiarias puedan avanzar hacia la obtención del certificado del Sistema Integrado de Producción (SIP), elevando y ordenando los estándares de sus procesos.
El desafío de agregar valor al queso artesanal
Además de producir de manera más segura, ProLácteos busca que las pequeñas queserías puedan desarrollar productos de mayor valor comercial.
En Cajamarca, por ejemplo, fueron instalados dos módulos demostrativos para la maduración de quesos, que ya comenzaron a trabajar con sus primeros lotes.
La maduración controlada permite desarrollar características específicas de textura, aroma y sabor. La experiencia busca generar procedimientos que posteriormente puedan replicarse y llevarse a una escala comercial.
De esta manera, el queso artesanal deja de ser solamente una alternativa para colocar la producción local de leche y comienza a pensarse como un producto diferenciado capaz de competir por calidad.
Los quesos empiezan a buscar nuevos compradores
La estrategia también tiene un componente comercial.
Nueve organizaciones participaron en el Salón del Queso, donde concretaron ventas directas superiores a S/26.000 y generaron reuniones comerciales con siete empresas.
En Arequipa, otras cuatro organizaciones participaron de Expo Agraria Arequipa 2026, donde alcanzaron ventas por S/26.454.
Además, negociaron un lote de 30 kilos de queso destinado a ollas comunes, mostrando la posibilidad de abastecer distintos segmentos de consumo.
Los concursos especializados también comenzaron a funcionar como vidriera para las pequeñas queserías.
En el Concurso Macrorregional de Quesos Centro 2026, siete organizaciones de Ayacucho obtuvieron dos medallas de oro, dos de plata y tres de bronce. También participaron tres organizaciones de Junín, una de las cuales fue reconocida dentro de su categoría.
En Cajamarca, productores vinculados al programa también consiguieron reconocimientos durante la Feria FONGAL Cajamarca 2026.
De producir queso a construir un mercado
El desafío que aparece ahora es transformar esas mejoras técnicas y reconocimientos en negocios sostenidos.
Para las queserías artesanales, elevar la calidad puede convertirse en una herramienta para diferenciar productos que tradicionalmente se comercializan en circuitos locales y con márgenes más reducidos.
Pero el salto hacia nuevos mercados requiere además mantener estándares sanitarios, garantizar una oferta constante y generar vínculos comerciales con compradores que valoren la calidad, la inocuidad y la diferenciación.
Con 2.099 productores y 87 plantas artesanales incorporadas hasta julio, ProLácteos busca construir ese puente entre la producción de leche, la transformación y el mercado.
La apuesta es que las mejoras realizadas desde el establecimiento lechero hasta la quesería terminen reflejándose en productos de mayor valor y, finalmente, en mejores oportunidades comerciales e ingresos para los pequeños productores peruanos.
Fuente: Lombriz
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