La limpieza de los equipos de ordeño puede convertirse en un factor determinante para la calidad de la leche y, al mismo tiempo, en una fuente de problemas difíciles de detectar cuando aparecen recuentos bacterianos elevados.
Así lo explicó la médica veterinaria Alejandra Latorre, profesora asociada de la Universidad de Concepción, durante el XVI Congreso Chileno de Buiatría, realizado en Osorno.
Su exposición puso el foco en las biopelículas, comunidades de microorganismos que se adhieren a distintas superficies y que pueden permanecer dentro de los sistemas utilizados durante el ordeño.
Cuando el problema no está en la vaca
Uno de los principales mensajes de la especialista fue que no todos los aumentos de bacterias detectados en la leche tienen necesariamente un origen animal.
“A veces, se producen aumentos en los recuentos bacterianos y se culpa a la vaca, pero la realidad es que puede ser por elementos del ambiente”, explicó Latorre.
Entre esos factores aparecen las superficies del equipo de ordeño y las condiciones en que se realizan su limpieza e higienización.
Por eso, el análisis de un problema de calidad microbiológica debería contemplar también el ambiente productivo y no concentrarse únicamente en el rodeo.
Qué son las biopelículas
Latorre definió las biopelículas como acumulaciones de microorganismos adheridos a superficies.
Dentro de una explotación lechera, estas estructuras pueden desarrollarse en distintos sectores de los sistemas de ordeño y convertirse en un punto de persistencia de microorganismos.
Según explicó, el problema puede repercutir sobre la calidad de la leche, favorecer la presencia de determinados patógenos en el ambiente y tener consecuencias sobre la salud animal y humana.
Un problema que también impacta en el ingreso
La veterinaria señaló que resulta complejo asignar todo aumento del recuento bacteriano exclusivamente a las biopelículas, porque existen otros factores que también pueden modificar esos indicadores.
Sin embargo, cuando la contaminación microbiológica lleva los recuentos por encima de los niveles aceptados por una planta procesadora, el impacto económico para el productor puede ser importante.
Por eso, identificar el origen del problema resulta central tanto desde el punto de vista sanitario como productivo.
Limpieza e higienización bajo la lupa
Para Latorre, uno de los puntos que deben controlarse especialmente es el propio sistema de ordeño.
Eso incluye las superficies, los procesos de limpieza, la higienización y la posible formación de biopelículas.
El objetivo es reducir aquellos factores ambientales que puedan deteriorar la calidad microbiológica de la materia prima antes de que la leche llegue a la industria.
La exposición también abordó la ecología y diversidad de los microorganismos presentes en estos sistemas y la manera en que pueden relacionarse con la leche, los animales y las personas.
Calidad de leche más allá del animal
El planteo abre una mirada más amplia sobre los problemas microbiológicos en los establecimientos lecheros.
Ante un aumento de los recuentos bacterianos, la vaca no necesariamente es el único punto que debe investigarse.
Las condiciones del ambiente y, especialmente, la higiene del equipamiento utilizado diariamente pueden transformarse en otra pieza relevante para mantener la calidad de la leche y evitar pérdidas en el pago recibido por el productor.
Fuente: Diario Lechero, sobre la presentación de Alejandra Latorre en el XVI Congreso Chileno de Buiatría.
Ahora puedes leer las #noticias más importantes en los canales de #Whatsapp de #eDairyNews!!
🇦🇷 eDairy News ESPAÑOL: https://whatsapp.com/channel/0029VaPqM3eAu3aInae2Qt0V






