La alta probabilidad de un evento El Niño durante la próxima primavera llevó a especialistas del Inta Rafaela a recomendar una serie de medidas para que los sistemas lecheros reduzcan los riesgos asociados al exceso de precipitaciones.
Aunque el invierno transcurre bajo condiciones climáticas neutras, los modelos de mediano plazo proyectan una probabilidad superior al 80 % de lluvias por encima de lo normal hacia fines de año, especialmente en la cuenca del Plata.
El momento de actuar es antes de las lluvias
Guillermo Cavallero, ingeniero agrónomo del Área de Desarrollo Rural del Inta Rafaela, señaló que las decisiones tomadas durante los próximos meses serán determinantes para afrontar el otoño de 2027.
Según explicó, preparar la infraestructura, asegurar reservas forrajeras y planificar el manejo del rodeo permitirá reducir el impacto económico y productivo de los excesos hídricos.
El especialista recordó que entre enero y junio se registraron 624 milímetros de lluvia, frente a un promedio histórico de 553 milímetros, lo que evidencia que muchos sistemas ya presentan una elevada carga de agua.
Las pasturas de alfalfa, entre los principales riesgos
Uno de los mayores desafíos será preservar las pasturas base alfalfa, que representan entre el 70 % y el 80 % de la alimentación de numerosos tambos.
Cavallero advirtió que los mayores daños podrían aparecer durante marzo y abril del próximo año, cuando el anegamiento prolongado afecte el sistema radicular por falta de oxígeno y provoque la pérdida de plantas.
Además del impacto sobre la producción de leche, la reposición de estas pasturas implica importantes costos para los establecimientos.
Infraestructura y reservas, claves para reducir pérdidas
Entre las recomendaciones del Inta figuran el mantenimiento de callejones, cunetas, canales de drenaje, corrales y patios de alimentación para facilitar el escurrimiento del agua.
También aconsejan ubicar las bolsas de silo y las reservas en sectores elevados y de fácil acceso, considerando que durante el otoño el ingreso de maquinaria podría verse limitado.
En paralelo, los especialistas sugieren incrementar el volumen de reservas forrajeras para enfrentar posibles déficits de pasto.
La experiencia de los eventos El Niño de 2015 y 2016 mostró que numerosos establecimientos debieron adquirir alimentos de menor calidad y a precios más elevados debido a la escasez de forraje.
Revisar la carga animal
Otra de las medidas propuestas consiste en evaluar con anticipación la carga animal de cada establecimiento.
Reducir la presión sobre el sistema, en caso de que las condiciones climáticas empeoren, permitirá preservar mejor los recursos forrajeros y sostener el funcionamiento del tambo.
Si fuera necesario, los técnicos recomiendan analizar qué categorías conviene mantener para disminuir el impacto productivo y económico.
También depende de la infraestructura rural
Finalmente, Cavallero remarcó que la preparación no depende únicamente de cada establecimiento.
El correcto mantenimiento de caminos rurales, alcantarillas, cunetas y canales resulta fundamental para facilitar el drenaje del agua y evitar que los excesos hídricos permanezcan durante más tiempo dentro de los campos.
Fuente: Agroclave
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