ESPMEXENGBRAIND

15 Jul 2026
ESPMEXENGBRAIND
15 Jul 2026
Las altas temperaturas y la humedad no solo disminuyen la producción de leche. El estrés térmico altera el metabolismo, la digestión, la fertilidad y el sistema inmunitario de las vacas, convirtiéndose en uno de los mayores desafíos para la rentabilidad de las explotaciones lecheras.
Estrés térmico cómo el calor reduce la producción de leche

El estrés térmico se consolida como uno de los principales desafíos para la producción de leche, especialmente durante los meses de verano. Aunque el primer impacto visible suele ser una menor producción, los efectos del calor alcanzan prácticamente todas las funciones del organismo de la vaca, desde el metabolismo hasta la reproducción.

Así lo explica el especialista Pablo Mauleón, responsable técnico de rumiantes de leche en Alltech Spain, quien advierte que el verdadero problema comienza mucho antes de que el productor observe una caída en el tanque de leche.

Cuando la vaca prioriza sobrevivir antes que producir

Las vacas lecheras generan una gran cantidad de calor interno debido a la intensa actividad metabólica asociada a la digestión y a la producción de leche.

Cuando la temperatura ambiente aumenta y la humedad dificulta disipar ese calor, el organismo activa mecanismos de emergencia: aumenta la frecuencia respiratoria, los animales permanecen más tiempo de pie, buscan sombra, reducen su actividad y disminuyen el consumo de alimento.

En ese escenario, la prioridad deja de ser producir leche y pasa a ser mantener la temperatura corporal dentro de niveles compatibles con la vida.

El THI permite anticipar el problema

Para evaluar el riesgo de estrés térmico, los técnicos utilizan el Índice Temperatura-Humedad (THI), que combina ambas variables ambientales.

Las investigaciones muestran que las vacas de alta producción comienzan a sufrir alteraciones fisiológicas con valores inferiores a los que tradicionalmente se consideraban críticos.

Un estudio realizado en Galicia identificó umbrales de riesgo desde THI 63 para la proteína, 64 para la grasa, 72 para la producción de leche y 78 para el recuento de células somáticas, demostrando que la pérdida de sólidos puede comenzar antes de observarse una disminución en el volumen de leche producido.

No es solo una cuestión de menor consumo

Durante muchos años se atribuyó la caída de la producción exclusivamente a la menor ingesta de alimento.

Sin embargo, hoy se sabe que el estrés térmico provoca una profunda reorganización metabólica. La vaca destina una mayor proporción de energía a la refrigeración corporal y reduce la disponibilidad de nutrientes para sintetizar leche.

Además, bajo altas temperaturas disminuye la movilización de grasa corporal y aumenta la dependencia de glucosa y aminoácidos, recursos que también son esenciales para la producción y el funcionamiento del sistema inmunitario.

El calor también afecta la digestión

El estrés térmico modifica el funcionamiento del aparato digestivo.

La redistribución del flujo sanguíneo hacia la piel reduce la irrigación del tracto digestivo, disminuye el tiempo de rumia y la producción de saliva, favoreciendo la aparición de acidosis ruminal subaguda y alteraciones en la barrera intestinal.

Como consecuencia, aumenta el riesgo de inflamación sistémica y parte de la energía disponible debe destinarse a reparar tejidos y activar los mecanismos de defensa del organismo, reduciendo aún más la eficiencia productiva.

Menores defensas y problemas reproductivos

Las altas temperaturas también comprometen la respuesta inmunitaria, incrementando la incidencia de enfermedades como mastitis, metritis y trastornos metabólicos, además de elevar el recuento de células somáticas.

En reproducción, el impacto también es importante. Las vacas presentan celos menos evidentes, disminuye la calidad de los ovocitos y se reduce la tasa de gestación. Incluso después de finalizado el período de calor, pueden transcurrir dos o tres ciclos reproductivos antes de recuperar completamente la fertilidad.

Anticiparse es la mejor estrategia

Los especialistas coinciden en que la prevención es clave para minimizar las pérdidas.

La combinación de sistemas de refrigeración, sombra, ventilación, disponibilidad permanente de agua, manejo adecuado de la alimentación y monitoreo continuo del THI permite reducir el impacto del estrés térmico sobre la producción, la salud y la reproducción del rodeo.

En un escenario de veranos cada vez más cálidos, anticiparse al estrés térmico será uno de los principales factores para sostener la eficiencia y la rentabilidad de la producción lechera.

Fuente: Campo Galego

Ahora puedes leer las #noticias más importantes en los canales de #Whatsapp de #eDairyNews!!

🇦🇷 eDairy News ESPAÑOL: https://whatsapp.com/channel/0029VaPqM3eAu3aInae2Qt0V

Te puede interesar

Notas Relacionadas

Destacados

Sumate a

Más Leídos

Mundo

Seguinos

Ingresar a mi Cuenta

¡Tu suscripción se ha realizado con éxito!

Revisa tu email y haz clic en el botón de confirmación para completar la suscripción.